A veces, aunque quieras, la garganta no te responde, solo
puedes aguantar las ganas de llorar y parecer fuerte. Siempre es difícil decir
adiós, sobre todo cuando esa persona está, pero ya se ha ido.
No me atrevo a hablar contigo, no sé si lo necesitas ni si
te acuerdas de mí. Yo de ti siempre. Es
miedo. No es por ti, no es que no te quiera, es que soy un cobarde.
Nunca fui capaz de ver sufrir a alguien cerca de mí.
La última vez solo tuvimos unos segundos, aún me recordabas,
todavía sabías que éramos casi la misma persona, puede que incluso te hiciese
ilusión saber que yo siempre quiero saber de ti. Ahora cada vez que llamo solo
oigo tus gritos y tus llantos y no puedo soportarlo.
Escribo sabiendo que no vas a leer, pero necesitaba hacerlo.
Es solo otro acto de egoísmo por mi parte.
Aguanta viejo y si te vas, si de verdad quieres irte, no
sufras más.
Siento mucho que estés pasando algo así...
ResponderEliminarÁnimo, Paco.