Eras la Tierra Prometida. Salí de mi casa, la que me acogió
cuando tenía 12 años, donde aprendí a vivir, donde conocí por primera vez casi
todo; las primeras borracheras, los primeros grandes besos, las primeras
grandes decepciones, las primeras enormes experiencias y el primer gran amor,
para venir contigo. Allí fui muchas cosas, el chico listo y tímido al
principio, el chico malo después y el gran desastre al final, pero tenía que
salir y tú me llamabas.
Cuando vine por primera vez no estaba solo, así que no me
abrumaba ni tu inmensidad ni tu impersonalidad. Creía que me iba a comer el
mundo y que tenía que empezar por ti, devorándote pedacito a pedacito. Así lo
hice los primeros meses, incluso el primer año entero. Disfruté de ti y me dejé
llevar en todo lo que pude. Es un año que jamás olvidaré. Eras nueva para mí,
eras intrigante y respondías a todas mis expectativas.
Llevo ya tres años aquí y ya no te aguanto más. Me has
decepcionado de todas las formas posibles, no te soporto, ni tú me buscas, ni
yo te encuentro. Eras mi ideal de libertad y ahora no estoy libre, ahora estoy
solo y destrozado. No sé cómo lidiar contigo, me has derrotado y me has
reducido a cenizas. Me has rechazado como si fuera un virus. Ya no te quiero y
no quiero estar aquí. No puedo volver, porque no lo aguantaría, aquel ya no es
mi sitio, pero tú tampoco. Mi lugar está lejos de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario