miércoles, 13 de febrero de 2013

En la Tierra Prometida


Eras la Tierra Prometida. Salí de mi casa, la que me acogió cuando tenía 12 años, donde aprendí a vivir, donde conocí por primera vez casi todo; las primeras borracheras, los primeros grandes besos, las primeras grandes decepciones, las primeras enormes experiencias y el primer gran amor, para venir contigo. Allí fui muchas cosas, el chico listo y tímido al principio, el chico malo después y el gran desastre al final, pero tenía que salir y tú me llamabas.

Cuando vine por primera vez no estaba solo, así que no me abrumaba ni tu inmensidad ni tu impersonalidad. Creía que me iba a comer el mundo y que tenía que empezar por ti, devorándote pedacito a pedacito. Así lo hice los primeros meses, incluso el primer año entero. Disfruté de ti y me dejé llevar en todo lo que pude. Es un año que jamás olvidaré. Eras nueva para mí, eras intrigante y respondías a todas mis expectativas.

Llevo ya tres años aquí y ya no te aguanto más. Me has decepcionado de todas las formas posibles, no te soporto, ni tú me buscas, ni yo te encuentro. Eras mi ideal de libertad y ahora no estoy libre, ahora estoy solo y destrozado. No sé cómo lidiar contigo, me has derrotado y me has reducido a cenizas. Me has rechazado como si fuera un virus. Ya no te quiero y no quiero estar aquí. No puedo volver, porque no lo aguantaría, aquel ya no es mi sitio, pero tú tampoco. Mi lugar está lejos de ti.

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